Facilidad de depósito en el 2% y euríbor en torno al 2,17%. Qué significa para tu cuota y las cuatro opciones que tienes ahora con tu hipoteca variable.
El Banco Central Europeo se reunió el 11 de septiembre de 2025 y decidió no tocar nada: la facilidad de depósito sigue en el 2,00% y el tipo de refinanciación en el 2,15%. Mientras tanto, el euríbor —la referencia de la mayoría de hipotecas variables en España— ronda el 2,17%.
Traducción para hipotecados: se acabó (por ahora) la fiesta de las bajadas de cuota. Toca decidir con el escenario que hay, no con el que nos gustaría.
El BCE fija el precio oficial del dinero. Cuando lo sube, el euríbor tiende a subir y las hipotecas variables se encarecen; cuando lo baja, ocurre lo contrario. Al mantenerlo, el mensaje es: de momento, estamos cómodos aquí.
Con la facilidad de depósito en el 2,00% y el euríbor en torno al 2,17%, el mercado descuenta estabilidad. Nadie puede garantizar que no haya movimientos más adelante —el BCE decide reunión a reunión según los datos—, pero el escenario central a corto plazo es de pocos sobresaltos.
Imagina una hipoteca variable de 150.000 € a 25 años con un diferencial de euríbor + 0,99%. Con el euríbor al 2,17%, tu tipo en la próxima revisión sería del 3,16% y la cuota rondaría los 725 € al mes (ejemplo ilustrativo; tu cifra exacta depende de tu capital pendiente y plazo).
La clave está en cuándo se revisó tu hipoteca por última vez:
Con tipos estables, tienes básicamente cuatro opciones:
Nadie sabe dónde estará el euríbor en 2030. Por eso la decisión no va de adivinar, sino de tolerancia al riesgo:
Y recuerda que la hipoteca no es solo el tipo: vinculaciones, comisiones y plazo importan tanto o más. Repasamos todo esto en los 5 aspectos clave a la hora de contratar una hipoteca.
Un deber sencillo que casi nadie hace: localiza en tu escritura cuándo y cómo se revisa tu hipoteca (cada seis o doce meses, y con el euríbor de qué mes de referencia). Sabiéndolo, puedes calcular tu próxima cuota con semanas de antelación en cualquier simulador y ajustar el presupuesto antes de que llegue el recibo, en lugar de descubrirlo por sorpresa en la cuenta. Aprovecha también para repasar qué comisiones de amortización anticipada o de subrogación firmaste: condicionan cuánto te cuesta moverte si decides cambiar de banco o de tipo.
La cuota es lo más visible, pero lo relevante es el coste total y cómo encaja en el conjunto de tus finanzas. Alargar plazo para pagar menos al mes, por ejemplo, puede suponer pagar decenas de miles de euros más en intereses. Antes de mover ficha, mira la foto completa: ingresos, gastos, deudas, ahorro e inversión.
Precisamente para eso existe mPF, la app de planificación financiera de nuestro equipo: te permite ver todas tus finanzas juntas —hipoteca incluida— y entender qué efecto tendría cada decisión antes de tomarla. Pruébala en app.miplanificacionfinanciera.com.
Esto es educación financiera, no asesoramiento personalizado.
Suscríbete para recibir más contenido como este directamente en tu email.
Recibe contenido exclusivo sobre finanzas, inversiones y educación financiera.
Sin spam. Cancela cuando quieras.