El IPC de octubre marca el máximo del año. Con números: lo que pierde de poder adquisitivo el dinero que duerme en tu cuenta corriente.
El 14 de noviembre el INE confirmó el dato: el IPC de octubre se situó en el 3,1%, el máximo del año. La inflación subyacente (la que excluye energía y alimentos frescos) quedó entre el 2,5% y el 2,6%, y el principal empujón vino de la electricidad.
¿Y a ti qué te importa este dato? Mucho, si tienes dinero parado en una cuenta corriente. Porque la inflación es un impuesto silencioso: no te quita euros, te quita lo que puedes comprar con ellos.
Que la cesta de bienes y servicios que hace un año costaba 100 € ahora cuesta 103,10 €. Si tu dinero no ha crecido al menos ese 3,1% en el mismo periodo, eres más pobre aunque tu saldo sea el mismo.
Es así de simple y así de fácil de olvidar, porque el número de la cuenta no baja. Lo que baja es invisible: tu poder adquisitivo.
Imagina que tienes 20.000 € en una cuenta corriente que no paga nada (la situación de muchísima gente en España).
¿Y si la situación se prolonga? Con una inflación media del 3% durante 5 años, esos 20.000 € comprarían el equivalente a unos 17.250 € de hoy. Casi 2.750 € evaporados. Es como si cada año alguien sacara un billete de 50 € de tu cuenta cada mes y lo quemara.
Seguro está... de no crecer. Distingamos dos cosas:
La sensación de seguridad de la cuenta es real para el corto plazo y falsa para el largo. No es lo mismo el dinero que puedes necesitar el mes que viene que el que lleva tres años criando polvo.
No se trata de invertirlo todo mañana. Se trata de ordenar el dinero según su función:
Entre 3 y 6 meses de gastos. Este dinero sí debe estar disponible y a salvo de sustos. Pero incluso aquí puedes mitigar la pérdida: cuentas remuneradas y depósitos a corto plazo pagan algo, frente al 0% de la cuenta de toda la vida. No batirás a la inflación, pero reduces la sangría.
Entrada de un coche, una reforma, un viaje grande. Productos conservadores: depósitos, fondos monetarios, Letras del Tesoro. La prioridad es no perder, y arañar lo que se pueda.
Aquí es donde dejar el dinero en la cuenta hace más daño, porque el interés compuesto juega en tu contra vía inflación. Es el dinero candidato a estar invertido de forma diversificada, asumiendo volatilidad a cambio de expectativa de crecimiento real.
La mayoría de la gente no elige tener 30.000 € parados. Simplemente nunca se sentó a decidir. La cuenta corriente se convierte en el cajón desastre donde se acumula todo: el colchón, los ahorros para el piso y el dinero que no volverás a tocar en 20 años. Y la inflación trata a todo ese dinero igual: lo erosiona.
El primer paso no es contratar nada. Es ver el mapa completo: cuánto tienes, dónde lo tienes y qué función cumple cada euro. Para eso construimos mPF, nuestra app de planificación financiera: te permite ver todas tus finanzas juntas y detectar, entre otras cosas, cuánto dinero tienes parado perdiendo valor cada mes.
Esto es educación financiera, no asesoramiento personalizado.
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