El dato de mayo confirma lo que tu cesta de la compra ya sabía: la inflación se ha enquistado. El IPC de mayo de 2026 se sitúa en el 3,2%, y la subyacente (la que excluye energía y alimentos frescos) sube dos décimas hasta el 3,0%. Traducción: las subidas de precios ya no son cosa de la energía; se han extendido al resto de la economía. Y mientras tanto, el euríbor cierra mayo en el 2,804%, su cuarto mes consecutivo al alza.
Cuando la inflación deja de ser un pico y se convierte en meseta, la respuesta no es apretar los dientes: es revisar el presupuesto. Estas son las partidas que tocan repaso.
1. La hipoteca variable: la revisión que viene
Si tienes hipoteca variable, tu cuota se recalcula con el euríbor. Con el índice en el 2,804% y subiendo desde hace cuatro meses, las revisiones de los próximos meses vendrán al alza. Qué puedes hacer:
- Calcula ya tu próxima cuota con el euríbor actual, para que no te pille por sorpresa.
- Valora si te compensa amortizar parcialmente: con tipos al alza, reducir capital pendiente gana atractivo frente a tener el dinero parado.
- Si vas justo, habla con tu banco antes de tener problemas, no después. Y si estás pensando en cambiar de hipoteca o contratar una, repasa los 5 aspectos clave al contratar una hipoteca.
2. Suministros: luz, gas y telecos
La inflación enquistada se cuela por los recibos. Es buen momento para:
- Comparar tarifas de luz y gas. El mercado cambia constantemente y la fidelidad rara vez se premia; una llamada o un comparador pueden ahorrarte un pellizco mensual.
- Auditar la factura de móvil y fibra. Revisa qué pagas y qué usas. Las operadoras suben precios "por mejoras del servicio" que quizá no necesitas.
3. Seguros: la subida silenciosa
Hogar, coche, salud: los seguros se renuevan solos y suben solos. Dos hábitos que funcionan:
- Anota las fechas de renovación y pide alternativas un mes antes. La mejor oferta de tu aseguradora suele aparecer cuando dices que te vas.
- Revisa coberturas duplicadas: es habitual pagar dos veces por lo mismo (asistencia en viaje en el seguro del coche y en la tarjeta, por ejemplo).
4. La cesta de la compra: donde el 3,2% se nota cada semana
Con la subyacente en el 3,0%, los alimentos y productos básicos suben de forma generalizada. No puedes controlar los precios, pero sí tu forma de comprar:
- Planifica menús y compra con lista. Es el truco menos glamuroso y el que más funciona.
- Compara precio por kilo/litro, no por envase: el "encogimiento" de formatos es inflación disfrazada.
- Marca blanca en lo básico: en muchas categorías la diferencia de calidad es mínima y la de precio no.
5. Suscripciones y gastos hormiga
La inflación es el mejor pretexto del año para la auditoría de suscripciones: plataformas, apps, gimnasio que no pisas, prensa que no lees. Un ejemplo ilustrativo: tres suscripciones olvidadas de 12 € al mes son 432 € al año. En un contexto de cuota hipotecaria al alza, ese dinero tiene mejores destinos.
6. Tu ahorro: que no se lo coma la inflación
Con el IPC en el 3,2%, el dinero parado en cuenta pierde poder adquisitivo cada mes. No se trata de asumir riesgos que no van contigo, sino de no regalar rentabilidad:
- El colchón de emergencia, en cuentas remuneradas o productos líquidos que paguen algo.
- El dinero a medio plazo, en instrumentos conservadores que al menos acerquen su rentabilidad a la inflación.
- El largo plazo, invertido según tu plan, porque a 10 años vista la cuenta corriente es la opción más cara.
El método: media hora y la foto completa
Revisar el presupuesto no es un castigo, es mantenimiento. Una propuesta concreta para este fin de semana:
- Saca los movimientos de los últimos 3 meses.
- Clasifica los gastos en las seis partidas de arriba.
- Elige las dos donde haya más margen y actúa solo sobre esas. Querer optimizarlo todo a la vez es la receta para no optimizar nada.
Para este ejercicio ayuda mucho ver todas tus finanzas juntas en un solo sitio: cuentas, recibos, hipoteca, ahorro e inversiones. Es justo lo que hace mPF, la app de planificación financiera de nuestro equipo. Con la foto completa delante, decidir dónde recortar y dónde no deja de ser un acto de fe.
Esto es educación financiera, no asesoramiento personalizado.