El INE confirma la mayor subida de la vivienda desde 2007. Ni la prisa ni la espera eterna son estrategias: estas son las preguntas que sí puedes responder.
El dato ha caído como un jarro de agua fría sobre cualquiera que esté ahorrando para una entrada: según el Índice de Precios de Vivienda del INE publicado el 5 de septiembre, la vivienda subió un 12,7% interanual en el segundo trimestre de 2025. Es la mayor subida desde 2007. La segunda mano, que es donde compra la mayoría, subió aún más: un 12,8%.
Si llevas tiempo dándole vueltas a comprar, la pregunta duele: ¿compro ya antes de que suba más, o espero a que esto se calme?
Conviene entender qué mide el INE. El IPV refleja los precios de las compraventas efectivamente realizadas, no los anuncios de los portales. Es decir: lo que la gente está pagando de verdad. Un 12,7% interanual significa que una vivienda que costaba 200.000 € hace un año hoy se vende, de media, por unos 225.400 €.
Y el matiz histórico importa: no veíamos un ritmo así desde 2007, justo antes del pinchazo de la burbuja anterior. Eso no significa que la situación sea la misma —entonces el crédito fluía sin control y hoy los bancos son más exigentes—, pero la cifra obliga a pensar con la cabeza fría.
Cuando los precios suben fuerte, aparece la prisa: "si no compro ahora, no compraré nunca". Es una emoción comprensible y un pésimo criterio de decisión. Comprar con prisa lleva a:
La vivienda es probablemente la mayor compra de tu vida. Las decisiones de cientos de miles de euros no se toman con el reloj de la ansiedad.
El error simétrico es quedarse fuera esperando una caída que nadie sabe si llegará ni cuándo. Quien lleva años esperando "la corrección" ha visto cómo los precios y los alquileres seguían subiendo. Esperar también tiene un coste: el alquiler que pagas mientras tanto y el riesgo de que el precio se aleje más.
La verdad incómoda es que nadie sabe predecir el precio de la vivienda a corto plazo. Ni los expertos, ni los portales, ni tu cuñado.
Como el futuro del mercado no lo controlas, céntrate en lo que sí depende de ti:
Si respondes que sí a las cuatro, el "momento de mercado" pierde importancia: compras una casa para vivir décadas, no para hacer trading inmobiliario.
En un mercado tan caliente, las ayudas públicas a la compra (como los avales del 20% de la entrada) merecen una mirada crítica: pueden facilitarte el acceso, pero también empujarte a endeudarte más en el peor momento. Antes de usar este tipo de ayudas, conviene entender quién gana de verdad con ellas: pueden abrirte la puerta, pero también animarte a asumir más deuda justo en el peor momento.
Un 12,7% de subida es un dato serio, el mayor desde 2007, y es normal que genere ansiedad. Pero la decisión de comprar no debería depender del titular del trimestre, sino de tus números: cuota holgada, entrada completa, horizonte largo y colchón de seguridad. Si tus números aguantan, comprar hoy puede tener sentido. Si no aguantan, el mejor favor que puedes hacerte es no forzarlos, por mucho que suba el mercado.
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